Voy a morirme algún día
como poeta
como imprudente
que hay que ser en la vida.
Será lejos de donde nací
en una noche de besos
cuando triunfe la rebelión
o en una tarde cualquiera.
Mi despedida será de fiesta.
Un viaje más
anotado en la libreta.
No habrá tumba ni epitafio
para mis huesos.
Que mi hijo riegue las cenizas
en los lugares que prefiera
una noche de besos
cuando triunfe la rebelión
o una tarde cualquiera.
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